EL MUNDO: 31 – Marzo – 2008
Pilar R. Veiga
El arqueólogo Franck Goddio, que consiguió localizar en los años 90
el mítico puerto de Alejandría, prepara en Madrid la exposición ‘Tesoros
sumergidos de Egipto’, un resumen de 1.500 años de historia que, según
explica, “nunca podríamos haber visto sin las últimas tecnologías”.
La exposición, que podrá visitarse en el Matadero de Legazpi del 16
de abril al 28 de septiembre, reúne 500 piezas, desde monedas y joyas hasta
efigies de gran belleza y varios metros de altura.
Vestido con una americana azul, unos vaqueros y un casco de obra,
muy diferentes a su traje de buzo, Franck Goddio (Francia, 1947) ha
confesado que no le gusta que le llamen el “Indiana Jones del mar” y se
define “sólo” como “un arqueólogo que ahora dirige unas excavaciones bajo el
mar en Egipto”.
La modestia rivaliza en Goddio, presidente del Instituto Europeo de
Arqueología Submarina, con un gran conocimiento de la historia, pero que
nunca hubiera podido contrastar de cerca “sin la ayuda de las sofisticadas
técnicas con magnetómetros nucleares”.
Aunque se sumergió por primera vez en 1975, no sería hasta 10 años
más tarde cuando decidió trabajar en la arqueología submarina, y tuvo que
esperar hasta 1991, cuando el Centro Atómico francés desarrolló una nueva
tecnología, para buscar los restos de la antigua Alejandría.
La importancia de los hallazgos incluye restos de las antiguas
ciudades de Alejandría, Heraclion y Canopo, desaparecidas simultáneamente en
el siglo VIII d.C. Su relevancia ha sido comparada con el descubrimiento de
Pompeya, pero, para Goddio, “la importancia económica y religiosa de ellas
es mucho mayor”.
Un etapa de Egipto ‘muy perturbada’
El primer hallazgo de su equipo, formado por 50 personas, fue lo que
se llamaba ‘Portus Grande’ o gran puerto de Alejandría. Pero el resto, menos
conocido para el gran público, “Heraclion era una ciudad casi mítica,
conocida sólo por textos”, y Canopo tenía el templo dedicado al dios
Serapis, que hacía milagros relacionados con la vista.
“Hemos encontrado la cara de la estatua principal de Serapis, ante
la que miles de personas en la antigüedad venían para rezar esperando un
milagro”, dice. Franck Goddio añade con humor que el milagro ha sido
“encontrar a este dios y verlo”.
El arqueólogo ha afirmado que la exposición resume una etapa de la
historia de Egipcio muy “perturbada”, al incluir las últimas dinastías
faraónicas, la llegada de Alejandro Magno, la dinastía Tolomeica, la
colonización romana, cristiana, bizantina e islámica.
Goddio ha contado que la pieza que ha costado más esfuerzo subir a
la superficie ha sido una estela de granito rosa, de 18 toneladas,
perteneciente al templo de Amon, en Heraclion. En ella se dice que el faraón
Tolomeo VIII concede al templo un derecho por el que los esclavos que
entraban en él recuperaban la libertad.
Aunque no se han encontrado las tumbas de Alejandro Magno ni de
Cleopatra, sí se han hallado monedas con sus efigies, entre ellas una de oro
de este rey conduciendo un carruaje con cuatro elefantes.
Si se le pregunta por su pieza favorita, Goddio recuerda la estatua
de una mujer, quizá la reina Arsinoé, con un vestido transparente y mojado,
de piedra negra, del siglo III a. C., que “puede ser la más bella del
mundo”, afirma.
Franck Goddio, que huye de las preguntas relacionadas con las
empresas cazatesoros, “es un mundo totalmente diferente a lo que yo hago”,
regresará a Madrid el próximo 16 de abril para inaugurar la exposición.
La muestra ya ha recorrido Berlín, Bonn y París, y ha sido en ésta
última donde Goddio ha encontrado el máximo entusiasmo. “Había días con
15.000 visitantes y colas hasta las once de la noche”, recuerda quien en
mayo volverá a sumergirse en las aguas de Egipto.
Con su permanente sonrisa, Goddio se despide diciendo: “Aún me
faltan muchos tesoros por encontrar, pero el mejor es aquél que no me
espero”.
‘Tesoros sumergidos de Egipto’. Matadero de Legazpi (Paseo de la
Chopera, 10. Madrid). Del 16 de abril al 28 de septiembre.
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/03/31/cultura/1206972708.html